
El Ayuntamiento de Madrid celebra el Día de Muertos mexicano con cuatro altares de muertos ubicados en el invernadero del Palacio Cristal de Arganzuela, en la Montaña de los Gatos del Parque del Retiro, el Patio de Operaciones de CentroCentro y en el Teatro Fernán Gómez.
Todos los altares son de acceso libre.
Altares de muertos en Madrid 2026
Altar del Palacio de Cristal de Arganzuela
El altar del invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela está dedicado a ilustres botánicos españoles y se inspira en la concepción mesoamericana del universo para crear un espacio en el que la memoria, naturaleza y el encuentro convergen.
Se podrá visitar hasta el 2 de noviembre.
Altar del Teatro Fernán Gómez
El altar del teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa propone un encuentro poético entre la tradición mexicana del Día de Muertos y la memoria de la Generación del 27 y de Las SinSombrero.
En este espacio también se podrá disfrutar de talleres didácticos relacionados con elementos decorativos del altar de muertos.
Se podrá visitar hasta el 8 de noviembre.
Altar de la Montaña de los Gatos
El altar de la Montaña de los Gatos presenta una montaña construida con flores, tierra, barro, yute, pan, luz y memoria. Su forma irregular parece emerger del suelo, transformando el pavimento en una ofrenda.
Se podrá visitar hasta el 2 de noviembre.
Altar del Patio de Operaciones de CentroCentro
El Patio de Operaciones de CentroCentro se convierte en un escenario en el que el blanco y el plateado son los protagonistas. El blanco representa la pureza, la paz y la luz que acompaña a las almas en su regreso al mundo de los vivos. Por su lado, la plata, simboliza la trascendencia y el vínculo invisible que permanece más allá del tiempo y la distancia.
Se podrá visitar hasta el 2 de noviembre.
Día de Muertos mexicano
El Día de Muertos, reconocido por la UNESCO en 2003 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es una tradición ancestral mexicana que comparte raíces prehispánicas como occidentales.
Se festeja el 2 de noviembre porque los indígenas trasladaron la veneración de sus muertos al calendario cristiano, coincidiendo con el final del ciclo agrícola del maíz.
Esta festividad honra el regreso temporal de los seres queridos fallecidos y propone el encuentro entres los vivos y muertos desde la alegría, el cariño y el recuerdo.
Este acto de transformar la tristeza en alegría, el recuerdo en júbilo, el llanto en risa y el luto en fiesta es una de las aportaciones simbólicas más relevantes que ha dejado México en el imaginario universal y que se materializa en altares repletos de color y simbolismo.












